miércoles, 30 de septiembre de 2009

Llegan las reparaciones a Perú


El tema de las reparaciones siempre ha sido uno de los más polémicos tras los procesos de reconstrucción subsiguientes a rupturas democráticas, conflictos internos, etc. El caso de Perú no es una excepción, al contrario. Sin embargo, la actividad y las iniciativas desarrolladas para avanzar en este terreno han empezado a materializarse. Recientemente se entregaron 10 millones de dólares a las comunidades afectadas por el terrorismo entre 1980 y 2000, como parte del Programa de Reparaciones Colectivas. Este Plan tiene un presupuesto de 13 millones de dólares para este año. Las reparaciones colectivas fueron una de las recomendaciones hechas por la Comisión de la Verdad y Reconciliación. Fundamentalmente, el capital desembolsado tendrá como destino la financiación de proyectos de desarrollo. Según las previsiones, el próximo año se empezarán a entregar las reparaciones económicas individuales, una vez que se tenga el registro nacional de víctimas, encargado a la Comisión Especial de Reparaciones.
Un abrazo,

Oscar.

viernes, 25 de septiembre de 2009

La institucionalización de la memoria histórica


A raíz de la polémica suscitada por el proyecto de construcción de un museo de la memoria en Perú, me atreví a redactar una breve reflexión sobre el papel que iniciativas como esta pueden jugar en los procesos de recuperación y conservación de la memoria histórica y empleando al caso español como marco de referencia comparativa. Agradezco desde aquí al Instituto de Estudios Peruanos (IEP) su excelente trato y la oportunidad de publicarlo en la Revista Argumentos, Nº 4 - correspondiente al mes de septiembre. A continuación les dejo el vínculoal documento por si es de su interés:

http://www.revistargumentos.org.pe/index.php?fp_verpub=true&idpub=274&fp_plantilla_seleccionada_temporal=74

Un abrazo,

Oscar.

martes, 22 de septiembre de 2009

Historia de América Latina de Cambridge


Un aporte de mucho interés e imprescindible para todos aquellos interesados en América Latina: La historia de América Latina de Cambridge disponible en su totalidad en formato electrónico. Adjunto el link a través del cual se puede tener acceso a todos los capítulos que la componen.

http://latinoamericanos.wordpress.com/2009/07/18/historia-de-america-latina-cambridge/

Un abrazo,

Oscar.

viernes, 11 de septiembre de 2009

Guatemala contra el hambre


Guatemala se ha convertido en el país más golpeado por el hambre en América Latina y el cuarto en el mundo. Según el programa de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), la desnutrición crónica afecta al 50% de los niños guatemaltecos menores de cinco años. La cifra se eleva al 61% en las comunidades indígenas, el sector mayoritario de la población. La sequía, causada por el fenómeno climatológico El Niño, ha agravado la situación. Según cifras oficiales, la escasez de lluvias ha causado la pérdida del 36% de las cosechas de maíz y el 58% de las de frijol, los dos productos básicos de la dieta popular. Sin embargo, a pesar de la importancia de los factores climatológicos, es necesario analizar qué otras causas inciden en situaciones como la mencionada. Entre ellas, una de las que cobra una mayor importancia es la desigualdad – y que se extiende por toda América Latina. En Guatemala, se producen abundantes cosechas cuando la coyuntura lo impide pero la desigualdad en los ingresos impide que la mayoría de la población tenga acceso a las mismas. En este sentido, no es la escasez de alimentos la que causa los problemas sino la pobreza asociada a la desigualdad – difícilmente puede acabar interpretándose una sin la otra en la región - que impide a los ciudadanos tener acceso a los productos. Aproximadamente, la mitad de los guatemaltecos viven bajo el umbral de la pobreza.

Soluciones parciales al problema existen; en otras ocasiones, la actuación (por ejemplo a cargo de estrategias diseñadas e implementadas por organismos internacionales) en casos de situaciones de emergencia demuestran que es posible esquivar puntos más álgidos en situaciones ya críticas. Pero esta evasión es sólo temporal. Situaciones como la de Guatemala no son exclusivas del país ni excepcionales en el tiempo. Más bien son fenómeno que se repite de manera cíclica y que se acentúa cuando las condiciones del entorno no son las más propicias. Es difícil decir exactamente qué hay qué hacer y cómo hacerlo no ya para solventar el problema sino, al menos, para paliarlo. La respuesta no depende de una única acción ni de un solo factor sino de muchos e interrelacionados. Desde esta óptica parece ineludible señalar que el refuerzo del Estado, de sus instituciones, y la promoción de nuevos y más consistentes procesos de desarrollo se convierten en una premisa básica: 4.059 comunidades rurales en Guatemala están en una situación de alto riesgo de hambruna, más de 54.000 familias pobres han sido declaradas en estado crítico por la falta de alimentos; otras 300.000 familias corren el peligro de padecer una situación similar.

Para lograr lo propuesto, aún hay muchos obstáculos en el camino. Entre ellos, los procesos de reforma agraria y desarrollo rural deben enfrentarse a la necesidad de garantizar el límite de la propiedad de la tierra o al aumento del precio, para el campesino medio, de las tierras destinadas al cultivo…

Un abrazo,

Oscar.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

El escaso impacto de las remesas para Ecuador


Un reciente estudio del Real Instituto Elcano indica que las remesas que envían los ciudadanos ecuatorianos desde España a su país de origen no han tenido un efecto “significativo” en la reducción de la pobreza. Además, la investigación pone de relieve que las remesas tampoco han contribuido a la reducción de los niveles de desigualdad. Dicho estudio fue realizado sobre la base de una encuesta hecha en 2007 por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales y el Real Instituto Elcano. En base a ella, se ha podido evidenciar que si bien las remesas constituyen una fuente de ingresos externa que puede contribuir a equilibrar la balanza de pagos del país receptor pero que tienen un impacto poco perceptible en problemas estructurales como los mencionados. Según datos de la Dirección Nacional de Migración de Ecuador, entre 1999 y 2006, de una población de unos 12 millones de habitantes, alrededor de 900.000 personas abandonaron el país y no han regresado. Hoy se estima que hay unos tres millones de ecuatorianos en el exterior, medio millón de los cuales reside legalmente en España. Las remesas que envían a su país suponen cerca del 4% del producto interior bruto (PIB) de Ecuador. Sin embargo, estas aportaciones han disminuido de forma drástica por causa de la crisis: en 2008 se redujeron en 18,15% en relación con el año anterior, según un estudio de la organización Remesas.org. El estudio también ahonda en el perfil de los emigrantes: el 54,61% tenía empleo antes de emigrar y el 58% cuenta con estudios secundarios; asimismo, se refleja que, en su mayoría, desempeñan en España empleos muy similares a los que ocupaban en su país.

Un abrazo,

Oscar.

domingo, 30 de agosto de 2009

Revolución Yasuní


Durante los últimos años han empezado a proliferar modelos teóricos y experiencias que cuestionan con contundencia los modelos de desarrollo basados en la actividad extractiva de un recurso finito. Uno de los recursos finitos por excelencia – atendiendo a los usos múltiples que se derivan de él y a la importancia estratégica que tiene para el conjunto de la humanidad en un estadio actual y futuro – es el petróleo. Entre las mencionadas iniciativas y que se concentran precisamente en el petróleo sobresale el proyecto ecuatoriano de conservar el petróleo en el subsuelo. Evidentemente esta apuesta supone un cambio de paradigma ante los ya citados modelos extractivos a los que se hacía referencia y supone una nueva apuesta en relación a estos modelos si se tiene en cuenta que la explotación del crudo, a priori, podría reportar una cifra elevada de millones para un país con una serie de necesidades estructurales / crónicas que han lastrado su proceso de desarrollo.

La iniciativa en cuestión es la del ITT Yasuní, declarada política oficial del gobierno de Rafael Correa en junio de 2007, y que defiende la voluntad de no explotar las reservas de petróleo existentes en el área Ishipingo Tambococha Tiputini (Amazonía ecuatoriana) donde se localiza el Parque Nacional del Yasuní. El valor, en términos de biodiversidad, del Parque se evidencia si, por ejemplo, se tiene en cuenta que, dentro de una hectárea del Yasuní, se encuentran 644 especies de árboles; tantas como especies de árboles existen en toda América del Norte.

No es una novedad indicar que, en los próximos años, todas las sociedades deberán haberse adaptado a una nueva realidad sin petróleo. En este sentido, la iniciativa del ITT Yasuní asume ya tal situación. Pero no sólo como una medida para lograr una mejor y más rápida adaptación sino también para aprovechar las inversiones petroleras a un desarrollo sostenible y apropiado a las necesidades de cada región. Asimismo, para evitar todos las externalidades negativas que se derivan de la explotación del petróleo: contaminación, deforestación, pérdidas de productividad de las economías de autosustento practicadas por las comunidades locales, expulsión de comunidades campesinas y desaparición de algunas culturas y lenguas indígenas.

Los cálculos de este cambio de visión y, por ende, de actuación, son complejos pero una aproximación puede ayudar a plasmar con más detalles cuál es el beneficio que se deriva de ella. Orientativamente, la cifra que el Estado ecuatoriano obtendría por la extracción y comercialización de las reservas de barriles que se encuentran bajo el subsuelo del Yasuní son de 5.000 millones de dólares (equivalentes a 846 millones de barriles de petróleo). Pero sobre esta cifra hay que restar: a) 1.300 millones de dólares vinculados a las externalidades negativas citadas antes (contaminación de ríos y tierras, por ejemplo, sin tener en cuenta los incalculables costes que puede suponer una pérdida de carácter cultural); b) 1.700 millones más de costes en emisiones de CO2 que se provocarían con la actividad extractiva. Por tanto, el beneficio final sería de unos 2.000 millones de dólares.

Esta es la cifra que Ecuador solicita a la comunidad internacional: deja de ingresar 5.000 millones si el resto del mundo se compromete, solidariamente, a aportar 2.000. De este modo, no se perjudicaría al medio ambiente y el capital obtenido se podría destinar a proyectos de carácter sostenible. Al mismo tiempo, el resto del mundo invierte el dinero que emplearía para combatir los efectos del cambio climático y de las actividades de extracción en el fomento de la sostenibilidad. Es decir, todos los actores del juego, saldrían ganando; lo que en teoría de juegos supondría un equilibrio “win-win”, es decir, ganar para todas las partes.

Por ahora, la acogida que ha recibido el proyecto ha sido muy positiva por parte de diversos países europeos. A la espera que este apoyo siga creciendo, aprovecho para mandar un fuerte abrazo al Dr. Carlos Larrea, uno de los principales impulsores del proyecto y desearle que siga aumentando los grandes niveles de éxito ya obtenidos.

Un abrazo,

Oscar.

viernes, 28 de agosto de 2009

Crisis y pobreza en la región: expectativas de la CEPAL


Según datos recientes de la CEPAL, más de 180 millones de personas viven bajo el umbral de la pobreza en la región. Las situaciones más críticas ses situarían en Centroamérica y, concretamente, en México, que espera para el presente año 2009 un retroceso de siete por ciento de su economía. Las proyecciones de la CEPAL sitúan en cinco millones el volumen de personas que caerán en situación de pobreza, básicamente por la pérdida de trabajo; Latinoamérica soportará 20 millones de desempleados. La situación se agrava si se tiene en cuenta que el mayor número de los nuevos cesantes entrará directamente en la indigencia y las consecuencias que de ello se derivan. Por ejemplo, según la FAO, actualmente 53 millones de latinoamericanos padecen hambre crónico. Se prevé que la situación empiece a revertirse entre mediados de 2010 y 2011, para entrar en una fase de lenta recuperación a partir del 2013. El retroceso señalado revertirá con la reducción de los niveles de pobreza alcanzados entre 2002 y 2008, cuando 39 millones de personas escaparon de esa condición.